Leyenda.
A orillas del río Arno, un Duque muy afecto a los dulces acostumbraba a merodear en la cocina, alentando a sus pasteleros, en busca de nuevos sabores. Próximo al nacimiento de su hijo, decidió celebrarlo organizando un concurso para la elaboración de “un par especial con frutas y esencias perfumadas”, convocando a todos los maestros pasteleros del lugar.
Al llegar el día, tres pasteleros se presentaron. El Duque dijo: “probaré de cada uno, y el resultado será la proyección de la buena fortuna de mi hijo”. Probó el primero, elaborado con excesivas frutas, con poca masa, fuertemente perfumado.
El segundo, semejaba a una torta especiada y lisa con pocas frutas.
Pero el tercero, ostentaba un agradable equilibrio entre la suave masa y las exquisitas frutas, que lo hacían superior.
“¡Este es el elegido!” ´- exclamó el Duque, y mandó llamar al ganador, concediéndole el premio de 100 Ducados de Oro.
A partir de esta historia, nuestros artesanos pasteleros interpretaron el gusto por el equilibrio de los sabores creando 100 Ducados, un pan dulce excepcional.
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